¿Cómo nace Arthea?

Arthea nace de una historia de amistad, ilusión y pequeños momentos

Detrás de Arthea estamos nosotras, Esther y Judit, dos chicas de pueblo, de Hostalets de Balenyà. Las dos trabajamos en el ámbito social, una profesión que nos apasiona y que nos ha enseñado la importancia de cuidar de las personas, de escuchar y de valorar los pequeños detalles.

Pero, como le pasa a mucha gente, llegó un momento en el que sentimos que necesitábamos algo más. Un espacio para nosotras, un hobby, una ilusión nueva que nos ayudara a desconectar, a ocupar la mente y a disfrutar de algo diferente.

Y, curiosamente, todo empezó alrededor de una mesa.

Un día quedamos para comer. Esther salia de trabajar y Judit estaba disfrutando de su baja de maternidad. Entre risas, conversaciones y sueños compartidos, empezamos a hablar de lo que nos apetecía hacer, de las ganas de crear algo propio y de tener un proyecto que nos ilusionara.

Entonces surgió una idea que cambió muchas cosas:

¿Y si hacemos velas?

No hubo un gran plan de negocio ni una estrategia perfecta. Solo dos amigas con ganas de crear algo bonito.

Aquel mismo día ya estábamos pensando en nombres, imaginando un logo y haciendo listas de ideas. Poco a poco, y con mucha ilusión, empezamos a invertir, a investigar, a aprender y a dar forma a lo que hoy es Arthea.

Nuestra primera colección fue la de Navidad del 2025. La preparamos con muchísimo cariño, sin saber muy bien qué podía pasar. Y para nuestra sorpresa, la acogida fue maravillosa. Cada pedido, cada mensaje y cada persona que decidió confiar en nosotras nos dio el impulso para seguir adelante.

Desde entonces, hemos ido creciendo poco a poco, siempre a nuestro ritmo y sin perder nuestra esencia.

Porque si algo define a Arthea, somos nosotras mismas: dos personas sencillas, amantes de las cosas cotidianas, de los pequeños momentos, de los planes tranquilos y de la belleza de lo natural. Nos encanta reír, compartir tiempo con la gente que queremos y encontrar felicidad en las cosas más simples.

Nuestra vida también está llena de esas pequeñas historias que nos inspiran cada día: un bebé que nos recuerda la importancia de vivir el presente, un perrito que llena de alegría el hogar y una amistad que, sin buscarlo, acabó convirtiéndose en un proyecto compartido.

Arthea nació para crear velas, sí. Pero también nació para crear momentos.

Para acompañar un café en silencio, una tarde de lluvia, una conversación con amigos, un baño relajante o ese instante al final del día en el que, por fin, respiramos y volvemos a nosotros mismos.

Si has llegado hasta aquí, queremos darte las gracias por formar parte de esta aventura. Porque detrás de cada vela hay dos chicas de pueblo, mucha ilusión y el deseo de llenar los hogares de pequeños momentos de calma y bienestar.

Bienvenido a Arthea. Gracias por acompañarnos en este camino.